El galpón de Salo ya abrió sus puertas

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Con nueva impronta y presentación el amplio salón ubicado sobre calle Mitre al 1500 vuelve a abrir sus puertas luego de trascurrir tres años inhabitado. Leandro Weiss está a la cabeza de esta propuesta que se presenta como el bodegón de Bariloche, pensado para el público local, con platos simples, abundantes y a valores accesibles.

El salón estuvo cuatro meses en remodelación y finalmente luce sus cambios, listo para recibir a más de 100 comensales, bajo el nombre “El galpón de Salo”.

La casona data de los años 1930 y por ser patrimonio histórico de la ciudad se debió proceder con cautela en la remodelación, manteniendo gran parte de su originalidad. No obstante entre los cambios se logró construir una amplia parrilla a la vista que en conjunto con el horno de barro conforman los principales métodos de cocción.

A modo de entradas la carta alista empanadas, lengua a la vinagreta y vitel tone, entre otras opciones que van de 8 a 25 pesos. Como platos fuertes, el bodegón ofrece parrillada, lechón, cordero, costeleta, matambrito de cerdo, ojo de bife, trucha, salmón y pastas salteadas con mariscos, platos que promedian los 50 pesos. Y eso no es todo…

Cada día de la semana tiene su “plato del día”. Los lunes hay puchero, los martes pollo a la portuguesa, los miércoles canelones, los jueves pastel de papa y los viernes arroz con mariscos, cada menú a solo 38 pesos.

La barra invita con cervezas Lowther e Imperial, entre otras. Así mismo, se ofrecen vinos de las bodegas Casa Bianchi, Nieto Senetiner, Norton, Anaya y Zuccardi.

“En Bariloche no hay una propuesta así, un bodegón pensado para el público local, con muy buena gastronomía y a valores tan accesibles. El salón quedo muy lindo, de a poco habrá más cambios, no obstante está listo para recibir al público” comento Leandro.

La construcción, que tiempo atrás funciono como Club 60, mantiene sus dos plantas, capaces de recibir cómodamente a más de 300 comensales, capacidad que en unos meses podría ser habilitada por sus nuevos propietarios. Los baños se destacan entre los trabajos de remodelación, impecables y con acceso para discapacitados.

“Estoy asombrado por la rapidez con la que la municipalidad resolvió los tramites de habilitación. Incluso, personal de Patrimonio Histórico colaboro con algunas cuestiones de remodelación, pudiendo conservar sus cualidades históricas”, destaco Weiss.

El nombre del emprendimiento recuerda al abuelo materno de Leandro, “Lo recordamos con mucho cariño. Cuando éramos pequeños nos divertíamos mucho con él, hasta lo peinábamos al abuelo”, expreso el empresario con alegría.

Entre los tradicionales postres se pueden degustar queso y dulce de batata o membrillo, casata, frambuesas con crema, helados y copa Salo, esta última sorpresa para los invitados, exquisita.

Leandro trabaja en gastronomía desde hace más de 35 años, con lo cual no le fue difícil ajustar a la propuesta sus tan particulares gustos.

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