Alto el fuego, a pocas cuadras del centro

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La nueva parrilla ubicada en el predio de 20 de Febrero 451 ya abrió sus puertas. La remodelación llevo algunos meses pero el lugar quedó estupendo, con colores cálidos que intentan recordar los viejos hogares de campo, una estufa a leña frente al salón, parrilla a la vista y un subsuelo destinado a conservar los vinos como en una cava.

Matías Bollinger encabeza la nueva propuesta, amigo de los fuegos y experto en cortes a la parrilla, trabajo en el restaurante Tarquino durante años junto a la familia Verkys. Hace algunos meses, Matías decidió remodelar una casa abandonada que data de los años´40, reacondicionó la cocina y la puso en marcha.

De esta manera el predio refuerza su impronta gastronómica, primero Mogambo, con platos de la cocina vasca, ahora se suma Alto el Fuego y un tercer establecimiento parece venir en camino, una casa de vinos.

 

La carta es sencilla, con buenos cortes a la parrilla, bondiola, cordero, matambrito de cerdo, ojo de bife, entraña, riñoncitos y truchas,  para acompañar con ensaladas y otras guarniciones. La sección de postres alista bombón suizo, almendrado, flan casero, vigilante y cassata, postres que van muy bien con la carta.

Matías expreso estar muy conforme con la apuesta. “Trabajamos mucho en la remodelación y de a poco se sumarán cambios. Fue difícil reacondicionar el lugar pero logramos conservar la madera antigua y castigada por los años. Por otra parte, conocemos de carnes y tenemos buenos proveedores, lo cual nos permite ofrecer un buen servicio”.

En materia de vinos, la cava subterránea almacena tintos y blancos de bodegas Terrazas de los Andes, Casa Montes, Atamisque, Casa Bianchi, Cafayate, Vistalba, Las perdices y otros. Las botellas se lucen en un pequeño salón, con luz tenue y buena temperatura.

A pocas cuadras del centro, Alto el Fuego cuenta con capacidad para unos 30 comensales, ideal para reunir a los amigos y compartir los cortes que se presentan en la carta.

Para reservas 443-7015

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