Puro Vino reunió a los barilochenses

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La cuarta edición de Puro Vino confirmó que ya forma parte de la agenda anual barilochense. Una cita para reencontrarse con vecinos y amigos, junto a una copa de buen vino. También un lugar ideal para interiorizarse sobre las novedades del mundo vitivinícola.

Un encuentro con amigos y buenos vinos.

La exposición reunió a importantes bodegas argentinas y las más importantes de la Patagonia. Muchas de ellas concurrieron con sus enólogos, directivos y sommelier, para brindar la mejor información al consumidor. Hubo más de 200 etiquetas de vinos para degustar y más de mil asistentes a la feria.

En materia de novedades podemos destacar los vinos de Martín Bruno, de reciente presentación en el mercado, tanto que esta fue su primera feria, y los vinos Guauchezco y Anaia Wines, que gratamente nos sorprendieron.

Se ocuparon las tres plantas de Bariloche Eventos y Convenciones (BEC) un  lugar ideal para este tipo de eventos. El salón inferior incluyó la barra de tragos, el primer piso la mayoría de las bodegas y el segundo los vinos y productos gourmet de Río Negro. El salón superior contó con el auspicio provincial, un importante respaldo a Puro Vino BRC.

Franco y Lucila, del Almazen de Sabores, Nicolás Noceti y Alejandro Hait con la bodega Canale.

La exposición fue creada y es organizada por Nicolás Noceti y Rebeca Leal Díaz, que hoy ya cuentan con un pequeño equipo de apoyo. “Cuando empezamos, no imaginamos que podríamos llegar a convocar a tanta gente”, reconoció Nicolás, quien es sommelier profesional.

Noceti afirmó que fue muy importante la participación del gobierno de Río Negro, quien sumó a varios productores gastronómicos. También dijo que fue un éxito la cata de vinos Premium que tuvo lugar el día anterior a la expo, a cargo de Fabricio Portelli, Alejandro Iglesias y Anabella Alcuaz, que reunió a un centenar de personas.

Pablo Tronelli y los pulpitos en escabeche de Patagonia Silvestre, muy demandados.

Durante la feria se pudo degustar y adquirir vinos de Catena Zapata, Luigi Bosca, Alta Vista, Pulenta, Mauricio Lorca, Piattelli, Salentein, Doña Paula y muchos otros. Por la Patagonia estuvieron presentes una docena de bodegas, donde se destacaron Fin del Mundo, Familia Schroeder, Malma y Canale.

La sommelier Erika Leiva sirvió los vinos de Catena Zapata.

Los vinos de Anaia Wines se elaboran en Mendoza y llevan el sello de Patricia Serizola, sommelier y socia fundadora. Probamos el Gran Malbec, creado en Agrelo, Lujan de Cuyo, que pasó 12 meses en cubas de roble francés. Un vino fantástico.

Silvina Amengual y los vinos Gauchezco.

Los vinos Gauchezco son elaborados por la familia Anesi, en Maipú, Mendoza, y rinden homenaje al gaucho argentino. En Bariloche los comercializa Silvina Amengual, quien nos explicó cada una de las líneas. Muy bueno el Petit Verdot Reserva, muy aromático y mineral, fiel exponente de una cepa que cada año incorpora nuevas etiquetas al mercado. Y fantástico el Malbec 2009, que recibió una medalla de oro, y 92 puntos de parte de Tim Aktin y Robert Parker.

Jorge Priori y sus vinos estuvieron presente en las cuatro ediciones.

Los vinos de Martín Bruno

El Blend de Malbecs y el Malbec Caladoc provienen de las fincas en los valles Calchaquíes, Salta. Las uvas provienen de la cosecha 2018 y no pasaron por madera. Ambas botellas son similares, diferenciándose por la tonalidad dorada de la tapa y algunas letras en el frente, para el Blend de Malbec y el plateado para el Malbec Caladoc. Fueron elaborados en la bodega Cafayate, propiedad del grupo empresarial Pernod Ricard. Su precio en vinoteca orilla los 300 pesos.

Martín Bruno presentó sus nuevos vinos.

Calador es una variedad francesa plantada en la finca Río Seco. Aporta un color profundo, intensidad aromática y estructura, que sumadas al clásico Malbec y a un toque de Cabernet Franc logra un vino potente, pero equilibrado y amable.

El blend se logró con uvas provenientes de las fincas La Florida y Río Seco y un toque de Tannat, de finca Changuitos, logrando estilo bien representativo de los valles Calchaquíes, con intensidad de color, frescura y taninos suaves. Un vino con más cuerpo y estructura.

Bruno explicó que son vinos que tiene un costo de 300 pesos, lo que permite que sean accesibles a un segmento importante de público. “Los sommelier no somos sinónimo de vinos de alta gama, eso es un preconcepto erróneo”, sostuvo. Dijo que son dos vinos que reúnen las principales características de Cafayate y que no pasan por madera para mantener la tipicidad de las uvas y el lugar.

Ambos vinos fueron elaborados en la bodega Cafayate, de Salta.

El último verano Martín participó por segunda vez en el campeonato internacional de sommelier, clasificando entre los 15 mejores del mundo. De esta manera mejoró muchísimo su clasificación de 2016, cuando el certamen se realizó en Mendoza. Bruno evaluó que tiene un buen equipo, que si bien es inferior a de los países del primer mundo, siempre estuvo a su lado. “Me sentí acompañado”, reconoció.

Trabaja como brand ambassador para todas las marcas de Pernod Ricard, una multinacional francesa de bebidas alcohólicas. También abrió su vinoteca propia en la Ciudad de Buenos Aires, Beber Vinos, en la galería Patio El Liceo, de Recoleta. Dejo el restaurante Tegui pero sigue dictando clases en CAVE.

También se pudo acompañar los vinos con buena gastronomía.

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